Me dijiste: “Cuando te fuiste sentí que perdí mis sueños, si tú no estás siento mi mundo es más pequeño. Como olvidar cada momento junto a ti, solo con verte ya yo me sentía feliz. No quiero que este sea el final de nuestra historia, hoy te confieso que contigo era perfecto. Que aunque no quieras volver más junto a mí yo siempre te estaré esperando. Que te extraño, que me haces falta, si no estás tú es como si mi vida no fuera nada. Que no se qué hacer sin tu calor. Soy como un niño con temor. Aún recuerdo el día en que te conocí, no quiero pensar que te estoy perdiendo. Porque sin ti ya no quiero seguir. Quiero besarte y olvidar todo lo que ha pasado. Quiero borrar las lágrimas de tus mejillas y dejar a un lado todo lo que sucedió. Juntar mi mano en la tuya y que seamos uno, como siempre. Quiero gritarle a este mundo que sin ti no soy nadie. Doy gracias a la vida por regalarme este tiempo quiero sepas que tú fuiste lo más grande que yo tuve porque a veces cuando crees que todo acabó se abre una puerta que siempre me lleva hacia ti.”
Y yo te respondo ante esto: “¿Qué tu me estarás esperando? Pues lo siento, yo a ti no, ya te olvidé. Haberlo pensado antes, cuando esos “te amo” eran de verdad y hace ya mucho dejaron de serlo. ¿Qué si no te echo de menos? Creo que eso no hace falta ni preguntarlo, te prometí un siempre y eso es lo que haré, yo sé cumplir promesas, pero lo que no voy hacer es tropezar contigo más de dos veces, porque está dicho que el humano es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces, pero no cinco. Siempre serás el chico que de verdad amé por primera vez y seguiré amándote siempre. ¿Qué si no me duele? Joder, me duele más que a nadie, pero no por perderte, sino por lo que tú me has hecho, ya sé que ha pasado mucho, pero me duele, es algo imperdonable, pero el amor perdona todo y.. Aplícate al cuento. Yo perdono, pero no olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario