Muchas veces preguntamos cuándo fue el momento en el que decidimos actuar, ser felices, sonreír, no tener miedo, pisar sin frenos, lo típico que ves en una película donde todo va bien. Nos los preguntamos, y nos decimos, ¿por qué? ¿por qué él es feliz y yo no? Y he ahí el mayor error de las personas. No hay que buscar la felicidad, hay que sentirla. Y algún día, cuando no estemos solos, cuando una hora no nos parezca mucho tiempo, ese día, nos daremos cuenta de la razón que tenían los que decían esa frase tan singular y particular. Quizás porque tenemos miedo a la felicidad o porque somos los suficientemente complejos como para darle vueltas a algo tan simple como levantarse con una sonrisa en la cara. PD: María
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